Comer mejor para mejorar nuestra piel

Comer mejor para mejorar nuestra piel

Una de las misiones de este blog es promover un estilo de vida saludable a través del cuidado de la piel, pero también a través de la alimentación saludable. Ambas están estrechamente vinculadas, una mala alimentación puede tener un impacto negativo en nuestra piel, modificando incluso el curso de algunas enfermedades como el acné, la dermatitis atópica, la psoriasis o la rosacea.

¿Comemos mal?

Yo creo que no, aunque algún día que otro nos demos un capricho. Si seguimos el patrón mediterráneo cercano al producto fresco y de temporada, la dieta mediterránea que hoy los profesionales de la salud tanto aconsejamos, seguro que lo estamos haciendo bien. Pero, ¿podemos hacerlo mejor? Sí.

Una de las recomendaciones que las sociedades científicas que establecen las guías alimentarias para la población, es la de aumentar la ingesta de frutas y verduras. ¿Por qué? Porque los datos nos dicen que no cumplimos la ración recomendada.

¿Y cuál es la ración recomendada de frutas y verduras? Se recomienda un consumo de 400 g de frutas y verduras, priorizando las variedades de temporada, ya que es el momento en el que se potencian al máximo sus características genuinas. Además, también se recomienda alternar su consumo en crudo y cocinado, con el fin de aumentar las variedades y recetas, consiguiendo así una mayor riqueza nutricional.

¿Por qué estas recomendaciones? Porque las verduras y las hortalizas son una importante fuente de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra. Su consumo diario es muy recomendable en todos los grupos de población. Por eso hoy me gustaría inspirarte a que dejes que las verduras entren en tu cocina, y que aparezcan en tu plato, una rica forma de poner en él salud en tu día.

Comer más verduras, una forma de mejorar nuestra alimentación y por ende nuestra piel Clic para tuitear

Las verduras, imprescindibles en la alimentación saludable

La historia de las verduras ha cambiado mucho. Hoy las verduras dejan de desempeñar los papeles de acompañamiento que asumían hace años, para convertirse en verdaderas protagonistas en la mesa. La Coliflor, la berenjena, además de ser consideradas alimentos altamente saludables, entran a formar parte de recetas que nos resultan apetitosas, que estimulan nuestros sentidos, y nos dan una fuente de placer y alegría alrededor de una mesa.

Hoy leo un estudio que merece la pena conocer y con el que quizás puedas poner en marcha tu plan, aumentar el consumo de verduras. Te cuento.

Investigadores de la Universidad de Standford se preguntaron si etiquetar los vegetales con mensajes sabrosos, más excitantes, esos mensajes reservados para alimentos menos saludables y comida rápida, podrían incrementar el consumo de vegetales.

Dicho y hecho, cada día las verduras de la cafetería estaban etiquetadas con uno de los 4 tipos de etiquetas:

  1. Etiquetado creativo similar al que se reserva para la comida rápida: “rico maíz dulce asado”, “bocaditos de calabacín asados lentamente y caramelizados”, “zanahorias crujientes con aliño cítrico”.
  2. Etiquetas básicas: “zanahorias”, “ manzanas”, “maíz”.
  3. Etiquetado saludable pero con mensaje restrictivo: “maíz con reducido contenido en sodio”, “zanahorias con aliño cítrico sin adición de azúcar”.
  4. Etiquetado saludable con mensaje positivo: “zanahorias ricas en vitaminas”, “calabaza rica en antioxidantes”.

A pesar de los cambios en la etiqueta, las verduras eran preparadas exactamente igual cada día. Se recogieron datos, tanto del numero de personas que eligieron tomar verduras, como del tamaño de la ración.

¿Los datos?

Durante el periodo de estudio un 29,6% de los comensales eligieron verduras, y el etiquetado sí tuvo efecto significativo sobre el numero de comensales que eligieron estas.

Cuando se compararon las etiquetas se vio que existió un 25% de aumento en el consumo de verduras cuando se etiquetaban las mismas de forma más creativa similar al modelo de la comida rápida, frente al etiquetado básico. Los mensajes que ensalzaban al producto haciéndolo más apetecible conseguían un mayor consumo, aun no existiendo cambios en la preparación de estos vegetales.

Un 35% más eligió las verduras con un lenguaje más apetecible frente a las que se etiquetaban con mensajes saludables positivos. Hubo un 41% más de consumo cuando las verduras se etiquetaban con este lenguaje, que cuando se etiquetaban con mensajes saludables restrictivos. Y un 23% más de consumo de verduras que cuando se etiquetaban con un lenguaje más apetecible que cuando el alimento se etiquetaba con una simple etiqueta.

No existieron diferencias significativas entre los etiquetados básicos, positivos y negativos.

¿Y cuáles fueron los resultados?

Nos sugieren que un plato de verduras con una etiqueta apetecible, excitante, y que te sugiera ser deliciosa, puede conseguir que la boca se te haga agua, y que comas más verduras. Estos datos son muy prometedores, nos indican que de forma sencilla y económica podemos aumentar el consumo de vegetales. Tan solo necesitas de creatividad, y ¡esto es gratis!

Alimentos de temporada mediterráneos.

¿La opinión de Modesta?

Me parece fantástico el estudio, consigue un aumento en el consumo de verduras con mensajes, que en ningún momento distorsionan lo que de verdad significa comer bien.

No estoy de acuerdo en mensajes que consigan amplificar cualidades o generar ideas confusas de un alimento. No me gusta ver mensajes saludables que no tienen nada que ver con el alimento por ejemplo: “jamón sin lactosa”. ¡El jamón no debe de llevar lactosa! Prefiero jamón al horno en su jugo, es apetecible y no genera dudas.

La infancia es un momento vital y formativo para forjar los hábitos gastronómicos, inculquemos a nuestros hijos a sentarse a la mesa y comer bien. Te animo a crear frases para tus platos con lenguaje sencillo pero apetecible, quizás en casa se animen a comer más verduras

A partir de ahora voy a renombrar mis platos:

  • La magnifica, ensalada crujiente de vegetales frescos con pollo y finas laminas de queso parmesano.
  • Bocaditos crujientes de zanahoria con humus.
  • Espinacas deluxe salteadas con unos ajos y chiles.
  • Jugosas y refrescantes manzanas.
  • Dulce y delicioso boniato.

¿Alguna sugerencia? ¿Crees que podrías aumentar el consumo de verduras en casa con esta iniciativa? Deseando leer vuestros comentarios 🙂

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